Se abre al público en Sevilla el Palacio de los Marqueses de la Algaba

Por | 22 febrero, 2012 | 0 comentarios

 

El Ayuntamiento de Sevilla abre al público el Palacio de los Marqueses de la Algaba, una gran joya de la arquitectura y arte mudéjares de la ciudad, situado en la Plaza de Calderón de la Barca, junto a la Iglesia Omnium Sanctorum y el mercado de la Calle Feria, y muy próximo al Hotel Alcoba del Rey de Sevilla. El palacio, después de una etapa de restauración que duró varios años y en la que se recuperó el artesonado, azulejos y zócalo original, pasó a ser la que es ahora sede de la Delegación Municipal de Participación Ciudadana, y a partir de este mes de febrero puede ser visitado por el público en general, siendo cedido además como centro cívico para actos culturales y sociales, con los que se pretende que se sufrague el mantenimiento del recinto.

 

Quienes ya han tenido ocasión de admirar esta obra de finales del siglo XIII nos reportan su gran belleza y recomiendan enormemente su visita, que debe pasar además por una ruta obligada por el resto de la zona norte del casco antiguo, repleta de otras pequeñas joyas artísticas, arquitectónicas e históricas a veces desconocidas para la mayoría.

 
 

Palacio de los Marqueses de la Algaba

 
 

Junto con el Alcázar, este palacio tan poco conocido es uno de los pocos ejemplos de edificación civil mudéjar que podemos encontrar en la ciudad hispalense, por lo que se convierte en un referente arquitectónico de este hermoso arte de andalusíes entre cristianos.

 

Tras la toma de Sevilla por parte de Fernando III el Santo, a los musulmanes se les permite permanecer en la ciudad y continuar manteniendo su religión, pasando por tanto a convertirse en mudéjares. A lo largo de toda la España conquistada, los nuevos regentes cristianos ordenaron la construcción de una serie de edificios de diversa índole cuyas obras fueron levantadas mayormente por maestros musulmanes y toda una suerte de albañiles andalusíes, que aportaron todos sus conocimientos arquitectónicos y decorativos y crearon este nuevo arte hispanomusulmán tan genuino. El Palacio de los Marqueses de la Algaba es uno de sus dignos frutos sevillanos.

 

Una de las más ilustres moradoras de este edificio fue Doña María Coronel, que tras la muerte de su marido de Guzmán el Bueno, se vertió aceite hirviendo en el rostro y se refugió en este palacio para eludir las pretensiones amorosas del rey Pedro I el cruel.

 

Más información en Diario de Sevilla.

 
 

Artesonado mudéjar

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Categorías: Hotel

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