Cabecero de cedro policromado con lacería.
Solería hidráulica.
Bañera de 1.90 x 1.10.
Balcón y ventana.
Espejos de celosía de cedro.
Baños estucados en dos colores.



Muhammed ibn Abd Allah ibn Abi Amir al Mansur llegó a dirigir Al-Andalus durante varios decenios alargando la agonía del Califato Andalusí. Ascendió de manera vertiginosa en el núcleo del poder califal. Militar con éxito y hábil político, pretendió rivalizar con la hermosa corte de Madinat al-Zahrá, diseñando y construyendo su propia Madinat al-Záhira. En una carrera imparable, en la que es admirado y temido al mismo tiempo, Almanzor, que no pertenecía a la Corte, no era alfaquí, ni contaba con fortuna en su origen, llega a convertirse en la última leyenda de la tradición andalusí. Su hijo Abd al-Malik le sucedió en el cargo de “háyib”, administrador-gobernador. De Almanzor se recordará que llevó el poder andalusí a León, Zamora, Coimbra, Barcelona, etc. E hizo traer las campanas de Santiago de Compostela hasta la Mezquita de Córdoba.

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