Hijo y sucesor de Al-Mutadid.
Amplió
su reino con la conquista de Córdoba y la taifa de Murcia
(1078), pero hubo de pagar tributos a Alfonso VI
de Castilla y a Ramón Berenguer II de Barcelona. Sintiéndose
amenazado por Castilla después de la conquista de Toledo
por Alfonso VI (1085) y siguiendo los consejos de su favorito Ibn
Ammar, dicidió pedir auxilio a los almorávides, a
los que ayudó a derrotar a los cristianos a Zalaca (1086).Sin
embargo, fue depresto por Yosuf ibn Tashfin y desterrado a África,
donde murió.
Al Mutamid fue
un notable poeta y, durante su reinado, la cultura floreció
en Sevilla.“ Cadena mía, ¿no
sabes que me he entregado a ti?, ¿Por qué, entonces,
no te enterneces ni te apiadas?, Mi sangre fue tu bebida y ya te comiste
mi carne. No aprietes los huesos. Mi hijo Abu Hasim, al verme rodeado
de ti, se aparta con el corazón lastimado. Ten piedad de un
niñito inociente que nunca temió, Tener que venir a
implorarte. Ten piedad de sus hermanitas ...