Abû-l-Walid Mohammad ibn Ahmâd ibn Rushd. Filósofo,
poeta, jurisconsulto y astrónomo. Nació en Córdoba
en 1126. Murió en Marrakesh el 10 de Diciembre de 1198.
Nació en Córdoba de una distinguida familia. Recibió
una esmerada educación, que principió desde el mismo
seno de su familia, estudiando las diferentes ciencias del Dîn
del Islam –estudios coránicos, Hadiz, Fiqh ,y todo
el conocimiento relacionado con el saber mas intimo del Islam,
rama del saber en la que se mostró como un destacado alumno-.
No obstante, sus logros más
importantes, y por los cuales verdaderamente se le conoce, se
producen en el campo de la medicina y de la filosofía.
Pero lo más destacado de este primer período es
que prosiguió la tradición jurídica de la
familia, alcanzando desde muy joven fama de gran jurisconsulto
con su obra Punto de partida del jurista supremo y de legado del
jurista medio.
Escribió un gran número de obras
filosóficas, algunas de las cuales fueron conocidas en
Occidente a través de sus traducciones al latín,
más aparte de todo ello, dejó a su muerte un gran
legado, conocido por averroísmo en la Europa del siglo
XIII. Con esta presentación ante el Califa, comenzó
una brillante carrera filosófica. Asimismo, esta gran amistad
le elevó al cargo publico de juez de Sevilla en 1169, al
de juez principal de Córdoba en 1171, y al de médico
de la corte en 1182.
Cuando murió Abû Ya’kûb, Ibn Rushd gozó
de la protección y apoyo de su sucesor, Abû Yûsuf.
Ibn Rushd fue condenado en la Mezquita por la inmensa mayoría
de los doctores, siendo privado de sus honores y viendo cómo
sus obras eran quemadas en la plaza pública. Así
pues fue convicto de herejía, lo que le supuso la marcha
a un duro exilio en Lucena, localidad cercana a Córdoba;
el destierro duró tres años, al cabo de los cuales
el califa revocó el mandato y le llevó junto a él
a Marrakesh, donde pocos meses después falleció.
Su cadáver, enterrado primeramente en el cementerio de
la puerta de Tagazut, fue trasladado a Córdoba, al panteón
familiar; Ibn Al-‘Arabî presenció su traslado
y dice que cuando fue colocado sobre una bestia de carga el ataúd
que encerraba su cuerpo, pusiéronse sus obras para que
sirvieran de contrapeso en el costado opuesto. Los
puntos más relevantes de su filosofía quedan claramente
expuestos en su Gran Comentario de Aristóteles,
obra que fue compuesta en la segunda mitad del siglo XII.