Cabecero de cedro policromado andalusí.
Solería hidráulica.
Bañera de 1.90 x 1.10.
Balcón y ventana.
Espejos de celosía de cedro.
Baños estucados en dos colores.



El rey-poeta Al-Mutamid, último rey de la Taifa de Sevilla, conoció a la esclava al-Rumaykiya –cuenta la leyenda- en la ribera del río Guadalquivir. Hechizado por su belleza la compra, dándole el nombre de I’timad. A Rumaykiya-I’timad se le atribuye una enorme influencia en la Corte Sevillana así como un carácter poético y caprichoso. Fue objeto de encendidos versos de amor por parte de Al-Mutamid y de insidiosos versos de odio escritos por el poeta Ibn Ammar, celoso del poder que ella ejercía sobre el rey. Mandó construir una mezquita en Sevilla y acompañó a su exilio en Agmat (Marruecos) al rey Al-Mutamid.

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