El rey-poeta Al-Mutamid,
último rey de la Taifa de Sevilla, conoció a la esclava
al-Rumaykiya –cuenta la leyenda- en la ribera del río
Guadalquivir. Hechizado por su belleza la compra, dándole
el nombre de I’timad. A Rumaykiya-I’timad se le atribuye
una enorme influencia en la Corte Sevillana así como un carácter
poético y caprichoso. Fue objeto de encendidos versos de
amor por parte de Al-Mutamid y de insidiosos versos de odio escritos
por el poeta Ibn Ammar, celoso del poder que ella ejercía
sobre el rey. Mandó construir una mezquita en Sevilla y acompañó
a su exilio en Agmat (Marruecos) al rey Al-Mutamid.