Hija del
califa Mustafki,
fue la más celebre de las poetisas de Al Andalus. Durante
el siglo XI, la más llamativa es la princesa Wallada, de
la familia real de los Omeya.La ajetreada, tumultuosa, libérrima
peripecia vital de Wallada ha llevado a muchos a pensar que las
mujeres disfrutaron de una libertad que no tienen las mujeres en
ninguna sociedad islámica.Tras la muerte de su padre, con
apenas 17 años y gracias a los fondos que Mustafki supo guardar,
Wallada abrió palacio y salón
literario en Córdoba, donde ofrecía
instrucción a hijas de familias poderosas y acaso instruía
a esclavas en la poesía, el canto y las artes del amor.
Cuando
tenía unos 20 años conoció al hombre que marcó
para siempre su vida. Es un encuentro de famosos,
buscado por ella. Ben Zaydun es un noble de excelente posición,
con gran influencia política y sin duda el intelectual más
elegante y atractivo del momento. Pero Wallada es la mujer más
culta, famosa y escandalosa de Córdoba. Se pasea sin velo
por la calle, lleva versos suyos bordados en la orla de su vestido
o en túnicas transparentes. Arruinada en su fortuna y su
crédito, Wallada recorrió la España de los
reinos de taifa, quizá también la cristiana, exhibiendo
su talento y acaso otorgando sus favores, pero siempre volvió
a Ben Abdús, en cuyo palacio acabó viviendo altiva
y hermosa, hasta cumplidos los 80 años.
Yo
¡por Dios! Merezco la grandeza Y sigo orgullosa mi camino
Doy gustosa mi mejilla a mi enamorado. Y doy mis besos a quién
los quiera.